Y entendí, después de mis batallas, que eso es lo que soy...
Con el tiempo y de tu mano, poco a poco fui creciendo y me convertí en esa persona que siempre quise ser, el mundo y las personas tienen sus conceptos, pero yo no, prefiero creer y pensar que ningún concepto o idea fuera de ti me define o identifica, sé que tengo el deber de manifestar diaria y constantemente el amor que me diste, no solo contigo, sino conmigo misma y los demás, soy testigo de mis derrotas, de todos esos momentos oscuros en los que me olvidé de quién era y cual era mi propósito y también fui mi propia victima, sobre todo del desamor y de engañarme el corazón.
Eso es lo que soy, una nada sin ti...
Me nace tu Amor a diario, me llegas a todas partes y a todos mis recuerdos, me sostienes de pie incluso cuando me derriban los errores, siempre me sorprendes y me perdonas, más que nadie, mas que todos, llenas con tu luz los vacíos que me propicie en el ayer, incluso rellenas cada borde de mi que se sentía incompleto, siempre haces que me sienta amada, protegida, cuidada, me inyectas esperanzas tanto en días azules como en días grises, me has hecho florecer una y otra ves, ni yo misma sabía cuanta primavera cabía en mi, cambiaste por completo las ideas pobres que tenía sobre mi y no sabía que debía volver a nacer para reconocer y aceptar que todo lo que fui, soy y seré, es por tu Amor...
El mundo y sus deseos pasan;
pero el que hace la voluntad de Dios
permanece para siempre.
1 Juan 2:17

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